De la tiza a la Inteligencia Artificial: La evolución de la informática en el CNSC

A casi 15 años de su llegada a nuestra institución, el profesor Manuel Batoia dialogó con los alumnos de 4º Año del  nivel secundario en una entrevista imperdible. Una historia que recorre cómo el aula de computación se transformó a base de esfuerzo, rifas y un histórico proyecto internacional.

Entrevista realizada por: Vicente Zunino y Maximiliano Lubriz (Noteros) Registro visual y fotografía: Aitana Monsalvo, Avril Vincent, Matilde Apezteguia y Elena Donati.

El profesor Manuel Batoia arrancó su camino en la docencia en 2010 haciendo una suplencia en la Secundaria 1, pero su historia con el Colegio Nuestra Señora del Carmen empezó a escribirse el 1 de agosto de 2011 en el nivel primario. Para 2015, sumó las horas del nivel secundario. En total, lleva casi una década y media viendo pasar generaciones de alumnos por el teclado.

«En casi 15 años se modificó todo: desde las aplicaciones que usamos hasta los Sistemas Operativos», les explicó Manuel a los chicos. «Las herramientas tradicionales de Office siguen estando, pero con otra estética y nuevas funciones; otras directamente desaparecieron o fueron reemplazadas por opciones mucho mejores».

Volver el tiempo atrás: Tiza, fotocopias y computadoras compartidas

Hoy estamos acostumbrados a la inmediatez de las pantallas, pero cuando el profe empezó, la rutina del área informática era muy diferente. Ante la pregunta de los noteros sobre cómo era una clase típica en sus comienzos, Manuel recordó:

«Una clase típica comenzaba en el salón de clases común. Ahí se daba la explicación teórica de la tarea en el pizarrón con tiza. Después, con las consignas dadas, nos íbamos al salón de informática a trabajar con fibrón en mano. Usábamos mucha fotocopia y las computadoras eran pocas, así que los chicos tenían que trabajar en grupos numerosos».

Para ese entonces, el colegio contaba con apenas 10 computadoras que databan del año 2006 (¡el mismo año en que el propio Manuel había terminado su escuela secundaria!).

Crecer a pulmón: El camino hacia las 19 máquinas nuevas

Si algo define la historia de la informática en el CNSC es el trabajo en equipo y el esfuerzo de la comunidad. En la entrevista, el profe detalló el mapa de cómo fue creciendo el salón paso a paso:

  • 2014: A través de rifas organizadas desde la comisión, se compraron 2 máquinas nuevas. Llegar a 12 dispositivos permitió que los alumnos empezaran a trabajar en grupos más chicos, de a 3 personas.
  • 2018: Gracias a la llegada de fondos específicos, se adquirieron 8 máquinas más, logrando estirar el salón a 14 computadoras operativas.
  • Post-pandemia: Otra rifa escolar permitió renovar equipos que ya iban quedando obsoletos de la primera camada.
  • El gran hito de 2024: Mediante un proyecto presentado por Manuel para su área, el colegio resultó ganador en la Fundación Vic de Barcelona. Gracias a este premio, se reformó el salón por completo con 19 máquinas totalmente nuevas y se cambió toda la red del colegio.

«Ese cambio logró una mejora considerable», destacó Batoia con orgullo. «A partir de ese momento, los alumnos pudieron empezar a trabajar de a dos, mucho más cómodos, y dejamos de desdoblar los cursos en grupos por la falta de espacio. Cada vez que se cambiaba o añadía un equipo era una alegría inmensa, porque todo se hacía con esfuerzo para mejorar la calidad educativa».

  [2011] 10 Máquinas (Modelo 2006) ➔ Grupos muy numerosos

  [2014] 12 Máquinas (A pulmón con rifas) ➔ Grupos de 3 alumnos

  [2018] 14 Máquinas (Fondos estructurales) ➔ Reemplazo de equipos viejos

  [2024] 19 Máquinas NUEVAS (Premio Fundación Vic) ➔ Trabajo en parejas y red renovada

 El impacto de las aulas virtuales y el aula del futuro

De todos los avances, Manuel tiene claro cuál fue el que más revolucionó su forma de enseñar: las aulas virtuales. La llegada de herramientas como Google Classroom (y posteriormente Eduweb) permitieron que la escuela rompiera las barreras de las cuatro paredes. «El alumno que falta hoy puede seguir el hilo de la clase, y dejamos de usar tanta fotocopia porque el material se sube digitalmente», explicó.

Aunque la tecnología trae desafíos —como lidiar con los elementos distractores del celular, los juegos o YouTube—, el balance es sumamente positivo: mejores producciones, más participación y tiempos de entrega mucho más cortos. Hoy, las clases combinan la ofimática tradicional con plataformas modernas como Canva, Prezi o Wordwall.

Hacia el final de la charla, Vicente y Maximiliano le preguntaron cómo se imagina el salón dentro de 10 o 20 años. El profe no dudó en apuntar bien alto:

«La Inteligencia Artificial será una parte más fuerte aún en los aprendizajes. Espero que tengamos pizarras interactivas, o al menos un proyector en cada curso, y que cada alumno tenga un dispositivo para interactuar en vivo con la pantalla. Sería una locura»

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