Por: Gregorio Stábile (4.° Año)
Las aulas del Colegio Nuestra Señora del Carmen esconden historias que desafían el ritmo tecnológico actual. Para rescatar cómo se enseñaba tres décadas atrás, entrevistamos a Maria Eugenia Stábile, docente jubilada que ejerció la docencia durante los años 90 en los salones de 6.° y 7.° grado (lo que hoy equivale al inicio de la secundaria), dictando las materias de Lengua y Ciencias Naturales.
Su testimonio nos permite contrastar la educación de ayer con la realidad conectada de hoy.
Aulas idénticas, comodidades diferentes
Al mirar los salones actuales, MariaEugenia reconoce que la estructura edilicia frente al kiosco o las ventanas que dan al patio interno no se modificaron significativamente. Sin embargo, las condiciones de confort eran otras:
«Las comodidades eran otras. No había calefacción, no había aires acondicionados, no había ventiladores, no había nada. Las comodidades eran otras, pero igual tengo recuerdos muy lindos».
El «acontecimiento» de mirar un video en clase
En una era sin pantallas individuales ni conectividad, incorporar un recurso audiovisual requería una logística e infraestructura que hoy parece lejana:
«Tecnología no había. Con una semana o quince días de anticipación teníamos que pedirle a la Hermana Eva que nos preparara el televisor con la videocasetera. El trayecto de ir desde el salón hasta donde la Hermana preparaba todo para mirar el video era todo un acontecimiento».
Fuera de esa excepción, las herramientas de trabajo diario se limitaban exclusivamente a tres integrantes: los maestros, los alumnos y los manuales, acompañados por visitas frecuentes a la biblioteca de la institución.
Una postura firme: La escuela sin celulares
A partir de su experiencia, Maria Eugenia analiza con mirada crítica el impacto de los dispositivos modernos en el aprendizaje y defiende los métodos tradicionales de atención:
«Yo prefiero una escuela sin celulares. Siento que el avance de las redes no hace que se aprovechen bien las cosas. Ahora los chicos se confían en el grupo de WhatsApp, no prestan atención en clase porque total después piden la tarea por ahí. A la escuela se va a prestar atención, a solucionar y a preguntar en la escuela».
Para la exdocente, el respeto al educador, el compromiso de los padres y la dinámica de los grupos humanos se transformaron profundamente, aunque rescata que la esencia de los buenos valores del Colegio del Carmen permanece a través del tiempo.







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