Detrás del Mural: El arte que une a Suipacha con el mundo

Por: Renata Correa y Catalina Merialdo (4.° Año)

A raíz de las celebraciones del Bicentenario Vedruna este año, nuestra ciudad se convirtió en la sede continental de un gran festejo que reunió a delegaciones de toda América. Entre las distintas actividades realizadas, hubo una obra que quedó grabada de forma permanente en las paredes de nuestra localidad y en el corazón de los vecinos: el mural colaborativo institucional.

Para conocer cómo se gestó este proyecto, entrevistamos a Larry, uno de los colaboradores clave de la organización, quien nos detalló el paso a paso de esta obra artística.

El nacimiento de un gesto duradero

La idea de crear el mural nació del propio grupo de jóvenes de la comunidad de Vedruna Argentina. En medio de los preparativos para el Bicentenario, sintieron la necesidad de realizar una acción concreta que quedara plasmada en la ciudad; un gesto visible que perdurara en el tiempo.

En el diseño, la planificación y la organización del boceto participaron activamente jóvenes de los distintos centros Vedruna del país. A la hora de elegir la ubicación, la decisión fue estratégica: debía situarse en una pared exterior del colegio para que toda la comunidad de Suipacha pudiera apreciarlo. El sector seleccionado cumplía con ese requisito y disponía del espacio libre necesario para el despliegue artístico.

Tres días de trabajo y la simbología de los colores

La obra se realizó íntegramente con la técnica de pintura a mano y demandó tres jornadas consecutivas de trabajo para su finalización. Las tonalidades elegidas no fueron azarosas, sino que replican fielmente la identidad del logo internacional del Bicentenario, donde cada color encierra un significado profundo:

  • Rojo (El Corazón): Simboliza el amor sin límites, la pasión y la entrega que guían la tarea comunitaria.
  • Naranja (La Paloma): Representa la misión en acción, la presencia del Espíritu Santo y la esperanza.
  • Verde (La Planta): Simboliza la vida, el crecimiento continuo y el renacer de la propuesta educativa y pastoral.
  • Azul (La Estrella): Evoca la luz que guía el camino a lo largo de las generaciones.

La mayor dificultad durante el proceso estuvo ligada a las condiciones climáticas. Debido al intenso calor, los chicos debieron realizar un esfuerzo físico enorme bajo el rayo del sol, especialmente durante el último día, ya que la inauguración exigía terminar la pintura de manera impostergable.

Conclusión: Un amor generoso que inspira

El resultado final del mural es el reflejo exacto del lema internacional de este año: «Amor generoso, misión que inspira». A través de esta experiencia, los estudiantes no solo plasmaron líneas y colores, sino que experimentaron el verdadero valor del trabajo comunitario y la magnitud de formar parte de una organización con dos siglos de historia.

Este mural en la calle busca transmitir un mensaje claro: que la comunidad Vedruna sigue firme y en plena vigencia, dispuesta a continuar con su labor social y educativa por muchos años más.

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